
El asalto se produjo este miércoles contra la comunidad de Iluke, en el distrito de Bunu, cuando bandidos «fuertemente armados» montados en unas cuarenta motocicletas irrumpieron en un colegio de secundaria local «con la supuesta intención de secuestrar a estudiantes y otros residentes de la comunidad», indicó la Policía de Kogi en un comunicado que recogen este jueves medios locales.
«Las fuerzas de seguridad conjuntas se enfrentaron a los delincuentes en un intenso tiroteo, lo que obligó a éstos a huir hacia los bosques circundantes», señaló la Policía, tras el despliegue de un operativo formado por agentes y equipos tácticos policiales, militares y milicias de autodefensa locales.
«Las investigaciones preliminares indican que, por el momento, no hay pruebas concluyentes de que se haya producido un secuestro masivo de estudiantes u otros residentes», añadió el comunicado, al destacar que siguen las pesquisas para esclarecer los hechos.
En los enfrentamientos, perdieron la vida el subdirector del colegio, un vecino de 70 años de la comunidad y un niño de seis años, detalló la Policía.
Asimismo, durante el tiroteo, un bandido «fue neutralizado» y un agente sufrió heridas de bala y está recibiendo atención médica.
Por su lado, el gobierno de Kogi informó en otro comunicado de que los bandidos «se disfrazaron con uniformes militares» para engañar a la comunidad y aseveró que la rápida reacción de las fuerzas de seguridad «impidió que los atacantes llevaran a cabo un secuestro masivo de estudiantes y causaran más víctimas».
Así, según las informaciones del gobierno regional, cuando los agentes intervinieron, los bandidos, tras interrumpir un examen, «ya habían empezado a llevar a estudiantes hacia el bosque».
«El Gobierno está siguiendo de cerca la situación en la comunidad afectada y está colaborando con los organismos de seguridad pertinentes para reforzar la presencia de fuerzas de seguridad en la zona», señalaron las autoridades.
Algunos estados de Nigeria, sobre todo en el centro y noroeste, sufren ataques constantes de bandidos, término usado para nombrar a bandas criminales que cometen asaltos y secuestros masivos para pedir rescates y a las que las autoridades tildan a veces de «terroristas».
A esta inseguridad se suman los ataques en el noreste de Nigeria por parte del grupo yihadista Boko Haram desde 2009, una violencia que empeoró a partir de 2016 con el surgimiento de su escisión, el Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP).
En esa zona también opera el Lakurawa, un grupo aparentemente ligado a la organización terrorista Estado Islámico-Provincia del Sahel (ISSP), que también suele cometer atentados en los estados de Kebbi y Sokoto desde hace unos años.
